Pacaya Samiria se ha convertido en un destino eco-turístico de primer orden en la Amazonía peruana, gracias a su exuberante naturaleza y a los esfuerzos de manejo sostenible. Visitar la reserva es adentrarse en la “selva de los espejos” y descubrir paisajes inundados, fauna silvestre única y la cultura ribereña amazónica. A continuación, se detallan las principales rutas de acceso, actividades permitidas y recomendaciones para turistas:
Acceso y rutas principales: Dada la inmensidad de Pacaya Samiria, existen varios puntos de ingreso y circuitos turísticos establecidos para recorrerla. Actualmente, la reserva cuenta con 6 áreas de uso turístico autorizadas, de las cuales tres son las más frecuentadas por su facilidad de acceso:
Nauta Caño: Es la puerta de entrada más popular. Se accede desde la ciudad de Nauta (a 2 horas por carretera desde Iquitos). Desde Nauta, navegando por el río Marañón, se ingresa a la zona de Nauta Caño. Atracciones: Observación de delfines rosados y grises en la confluencia de aguas, navegación por quebradas espejadas, avistamiento de monos y aves acuáticas. Por su cercanía a Iquitos, suele ser el circuito de elección para visitas de 2–3 días. Comunidades locales organizadas ofrecen campamentos básicos y excursiones de pesca artesanal.
Yanayacu-Pucate: También accesible desde Nauta (otra rama del circuito fluvial). Tras remontar el río Marañón, se entra por la quebrada Yanayacu-Pucate, famosa por sus aguas negras extremadamente claras. Atracciones: Navegar por el río Yanayacu-Pucate permite apreciar la selva reflejada como un espejo perfecto. Es común ver aves exóticas como hoacines, martines pescadores y guacamayos. Además, en esta ruta se encuentran varias comunidades que ofrecen experiencias de turismo vivencial, como caminatas etnobotánicas para conocer plantas medicinales. Se puede pernoctar en albergues rústicos comunitarios a orillas del río.
Tibilo–Pastococha: Es la ruta de ingreso por el sector sur de la reserva. Requiere llegar primero al pueblo de Lagunas (vía terrestre desde Tarapoto a Yurimaguas, y luego viaje fluvial). Desde Lagunas, un trayecto en bote lleva al puesto de vigilancia PV12 Tibilo, puerta de entrada a la cuenca del río Samiria. Atracciones: Es la zona más remota y prístina de las tres mencionadas. Aquí se internan los viajeros para expediciones de varios días, recorriendo cochas (lagunas) como Pastococha, donde se puede observar abundante fauna: grandes caimanes nocturnos, anacondas, nutrias gigantes y bandadas de aves raras. La experiencia incluye acampar en la selva con guías locales y vivir la Amazonía en estado casi virgen.
Cada circuito turístico está gestionado en coordinación con comunidades locales capacitadas, que operan como guías, remeros y encargados de hospederías ecológicas. Esto asegura que el turismo beneficie directamente a la población y se realice de forma responsable. No está permitido ingresar por cuenta propia a la reserva; es obligatorio contratar operadores turísticos autorizados o coordinar con los grupos comunitarios reconocidos por SERNANP. Esta medida garantiza la seguridad del visitante y minimiza el impacto ambiental, pues los guías conocen las rutas, la fauna y las prácticas de bajo impacto.
Actividades destacadas para el visitante:
Avistamiento de fauna silvestre: Es el principal atractivo. Pacaya Samiria ofrece la oportunidad de observar in situ delfines de río nadando junto a la embarcación, monos desplazándose por las copas, perezosos colgando de las ramas, aves multicolores y quizás, con suerte, algún jaguar descansando en la orilla. Las salidas en bote al amanecer o al atardecer son ideales para avistar fauna cuando está más activa.
Navegación en canoa y kayak: Recorrer en silencio los caños y lagunas en bote pequeño o kayak es una experiencia mágica. El remo silencioso permite acercarse sin perturbar a animales como caimanes, tortugas que toman sol en troncos, nutrias jugando o aves pescando. Además, navegar de noche con linterna revela la fosforescencia de ojos de caimán en el agua y el cielo estrellado sin contaminación lumínica.
Caminatas guiadas por la selva: En épocas de vaciante (cuando baja el nivel del agua, de mayo a octubre aprox.), es posible caminar por senderos en terra firme o suelos ligeramente inundados con botas. Guiados por expertos locales, los turistas aprenden sobre árboles gigantes, lianas medicinales (como la uña de gato, la sangre de grado), huellas de animales en el fango, y la dinámica del bosque inundable. Algunas caminatas llevan a saladeros (lugares donde fauna come arcilla) donde se pueden observar huanganas (pecaríes) o venados.
Pesca recreativa controlada: En ciertos sectores y temporadas, se permite la pesca deportiva catch and release (captura y liberación) de especies como la piraña, tucunaré o incluso el gran paiche (para ejemplares juveniles, con supervisión). Es una actividad emocionante para visitantes, realizada siempre con cuotas y zonas específicas para no afectar el recurso. Los guías también enseñan métodos tradicionales de pesca indígena, como el uso de arpones o trampas.
Visitas culturales y artesanía: Varias comunidades ribereñas reciben a los viajeros para mostrarles su modo de vida. Se puede visitar pueblos como 20 de Enero, donde las mujeres confeccionan artesanías con fibras de chambira y tintes naturales, o degustar la gastronomía local (ej. juanes de arroz con paiche, pescado asado envuelto en hojas, refresco de aguaje). Estas interacciones enriquecen el viaje y promueven el respeto cultural.
Fotografía y observación de la “selva de los espejos”: Los aficionados a la fotografía encuentran en Pacaya Samiria paisajes únicos, especialmente en las lagunas y ríos de aguas negras que reflejan el cielo y la selva con perfecto detalle. Tomar fotos del amanecer doble (en el cielo y en el agua) o de la vía láctea reflejada es una actividad por sí sola. Por ello, muchos tours incluyen paradas prolongadas en cochas como El Dorado o Shiriyacu para apreciar estos efectos visuales espectaculares.
Temporada recomendada: Si bien la reserva es visitable todo el año, la época de vaciante (temporada seca, aprox. mayo a septiembre) suele ser la preferida para el turismo. En esos meses las aguas están bajas, emergen playas y se facilita la observación de fauna (por ejemplo, las tortugas ponen sus huevos en las playas entre julio y septiembre). Además, hay menos mosquitos y las caminatas terrestres son posibles. El clima en Pacaya Samiria es tropical húmedo, con temperaturas diurnas de 26–35 °C todo el año. La temporada de lluvias intensas va de noviembre a abril, meses en los que aumenta el nivel de los ríos; aunque el paisaje inundado también tiene su encanto, algunas rutas profundas pueden ser inaccesibles entonces. En cualquier época, se recomienda a los turistas llevar ropa ligera de manga larga, repelente, botas de jebe, sombrero, y seguir las indicaciones de los guías para una experiencia segura.
Manejo sostenible del turismo: SERNANP y las comunidades han implementado medidas para que el turismo cause mínimo impacto en la reserva. Los grupos de visitantes son pequeños (muchos albergues tienen capacidad máxima de ~8 personas), se cuenta con zonas de acampe designadas y letrinas ecológicas, se exige retornar con toda la basura generada y está prohibido alimentar o perturbar a los animales. Gracias a ello, Pacaya Samiria es considerada un modelo de ecoturismo sostenible en Perú, donde la experiencia del visitante se integra con la conservación. Los ingresos por turismo (mediante tarifas de ingreso y servicios locales) se reinvierten en la protección del área y en mejorar la calidad de vida de las comunidades.
En resumen, visitar Pacaya Samiria es adentrarse en una aventura natural incomparable. Desde recorrer en bote los intrincados laberintos de agua, hasta dormir arrullado por los sonidos de la selva, cada actividad ofrece aprendizaje y asombro. Es un destino ideal para turistas ecológicos, estudiantes y educadores que buscan conectarse con la naturaleza prístina y la cultura amazónica a la vez. Con una planificación adecuada y respeto por las normas, el viaje a Pacaya Samiria resulta inolvidable y contribuye a la conservación de este paraíso.
