En la Reserva Nacional Pacaya Samiria hay empresas que han logrado florecer respetando profundamente el entorno natural. Desde iniciativas comunitarias que trabajan la palma de aguaje sin dañar las palmeras, hasta grupos locales que promueven la pesca sostenible del paiche, estas experiencias muestran cómo la conservación y el desarrollo económico van juntos cuando se implementan con sabiduría y respeto.
¿Cómo es que esta inmensidad verde sigue siendo un pulmón vital para el mundo? La respuesta está en la fuerza silenciosa y constante de sus guardianes, respaldados por instituciones como el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SERNANP), el Servicio Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) y el Gobierno Regional de Loreto. Desde que en 2019 se conformó el Patronato del Comité de Gestión, el trabajo conjunto logró reducir en un 30% la deforestación en la reserva, consolidando así una gestión participativa y efectiva.
Pacaya Samiria no solo es un santuario para más de 1,025 especies de vertebrados; es también un ecosistema donde criaturas tan fascinantes como el delfín rosado, que recorre hasta 50 km diarios en busca de alimento, conviven con manatíes amazónicos, gigantes herbívoros acuáticos de hasta 450 kg. Es un espacio vital para la taricaya, tortuga de río que, gracias a programas sostenibles, beneficia a 567 familias locales.
Pero no todo es tranquilidad bajo el dosel verde. En 2024, la minería ilegal y otras amenazas provocaron la pérdida de 200 hectáreas, un dato que invita a reflexionar: ¿qué estamos dispuestos a hacer para proteger este paraíso amazónico?
La importancia de Pacaya Samiria trasciende fronteras. Cada hectárea aquí es un banco vivo de carbono, con árboles capaces de absorber anualmente el CO₂ equivalente al generado por 10 hogares urbanos, contribuyendo así significativamente a la lucha global contra el cambio climático.
¿Y qué mejor manera de cuidar esta maravilla natural que hacerlo rentable para sus habitantes? Negocios sostenibles florecen en Pacaya Samiria, generando bienestar económico y ambiental. El ecoturismo en la reserva genera ingresos que superan los $5 millones anuales, beneficiando directamente a cientos de familias. Además, iniciativas exitosas como el aprovechamiento sostenible del aguaje y la bolaina han impulsado economías locales. Tan solo en 2019, 167 familias se beneficiaron del aguaje manejado con técnicas que respetan y regeneran el ecosistema.
Estos éxitos no suceden por casualidad, sino por el esfuerzo conjunto de comunidades, instituciones, y emprendedores comprometidos con la conservación. Cada visitante, cada compra sostenible es un voto de confianza hacia este modelo exitoso.
Hoy, gracias a estos esfuerzos, el 95% de la Reserva Nacional Pacaya Samiria permanece intacta. Un logro impresionante, pero que demanda nuestro compromiso constante. Porque proteger Pacaya Samiria es proteger un pedazo de nuestro futuro. ¿Estás listo para ser parte de esta historia?
